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Carillas dentales: ¿qué tipos hay y cuáles son sus ventajas e inconvenientes?

Las carillas dentales son uno de los tratamientos más demandados dentro de la especialidad de Odontología Estética. Esto se debe, fundamentalmente, a que permiten mejorar notablemente el aspecto de los dientes de una manera muy rápida.

De hecho, es la solución que utilizan muchos personajes famosos (artistas, actores, modelos…) que tienen presencia en los medios de comunicación y que destacan por lucir sonrisas impecables en cada una de sus apariciones públicas.

¿Qué son las carillas dentales?

Las carillas dentales son unas finas láminas de porcelana o composite que se adhieren a la cara visible del diente para mejorar su aspecto estético.

Debido a su finalidad estética, estas finas láminas se colocan en los dientes frontales, por ser los más visibles cuando sonreímos.

Y, además, se crean totalmente a medida del paciente, para lograr la mayor armonía y naturalidad posible al ser colocadas junto al resto de dientes.

¿Para qué sirven?

Tal y como ya hemos adelantado, la función de estas finas láminas es la de embellecer la sonrisa. Es decir, mejorar las piezas dentales con las que no estamos totalmente conformes debido a su color, forma, tamaño o posición.

De esta manera, las carillas dentales se utilizan para corregir defectos tan comunes como los dientes rotos, torcidos, separados, con manchas, irregulares o desgastados.

¿Cuántos tipos de carillas hay?

Aunque sus objetivos estéticos sean los mismos, existen diferentes tipos de carillas en función de los materiales con los que están hechas.

1. Porcelana

Podemos distinguir tres tipos principales de carillas de porcelana. Son los siguientes:

Zirconio:

Están fabricadas con porcelana y zirconio y se colocan en casos muy concretos, es decir, cuando el paciente tiene en el diente un perno metálico -estructura que fija una pieza dental debilitada- que no se puede retirar.

Las carillas de zirconio tienen un grosor mayor y son más opacas que el resto, por lo que en el caso mencionado son muy apropiadas para que el perno metálico no se transparente.

Feldespáticas:

Las carillas feldespáticas cada vez se colocan menos porque son más gruesas y menos resistentes que el tipo que vamos a ver a continuación: las ultrafinas.

Ultrafinas:

Hoy en día, éstas son las carillas de porcelana más avanzadas que existen, y también las más utilizadas en nuestra clínica dental.

Su principal atractivo reside, como hemos adelantado, en que son las más finas de todas. Pero, además, son las que ofrecen mayor resistencia.

Esto se debe a que el material con el que se fabrican es una porcelana inyectada y a que su proceso es más “manual” y menos industrial que el de las carillas feldespáticas.

Dentro de las carillas, destacan, a su vez, las dos mejores marcas comerciales que se encuentran actualmente en el mercado: las carillas Lumineers y las e.max.

2. Composite

Las carillas de composite también ofrecen un buen resultado estético pero el material con el que están elaboradas hace que sean menos duraderas que las de porcelana.

Por este motivo, nuestros especialistas recomiendan las carillas de composite en dos casos muy concretos: cuando la corrección es especialmente sencilla o cuando el pacientes es muy joven.

Esto último se debe a que el tratamiento con carillas de porcelana es mejor llevarlo a cabo una vez que se ha completado el crecimiento, a partir de los 18 años.

Sin embargo, en los pacientes más jóvenes es recomendable colocar carillas de composite, ya que son reversibles.

Así, si lo desean, el dentista puede retirarlas en el futuro de una manera muy sencilla y adherir, posteriormente, las de porcelana.

Ventajas y desventajas de las carillas de porcelana y composite

Dado que las carillas dentales más utilizadas -y las que colocamos con mayor frecuencia en nuestra clínica- son las de porcelana (e.max y Lumineers) y las de composite, vamos a detallar los beneficios e inconvenientes que presentan cada una de ellas.

Como vas a ver a continuación, las características fundamentales varían en función del material con el que están fabricadas:

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1. Porcelana

Pros:
  • Resultado: no pierden ni color ni brillo con el paso de los años
  • Duración: duran muchos más años que las de composite (alrededor de 10 ó 15 años)
  • Resistencia: la porcelana es muy dura, por lo que es menos frecuente que se rompa
  • Adhesión: la porcelana proporciona una mejor unión
Contras:
  • Reparación: si la carilla se fractura, se debe retirar y encargar una nueva al laboratorio
  • Precio: son más caras que las de composite

2. Composite

Pros:
  • Precio: son más baratas que las de porcelana
  • Reparación: si la carilla se fractura, se puede reconstruir en la clínica
Contras:
  • Resultado: pierden color y brillo con el tiempo
  • Duración: duran un máximo de cinco años aproximadamente
  • Mantenimiento: requieren revisiones de mantenimiento para pulir la carilla y que dure el plazo máximo señalado

Una vez dicho esto, podemos decir, a modo de resumen, que si se quiere obtener una solución estética a largo plazo las mejores carillas son las de porcelana, ya sean e.max o Lumineers.

Esta recomendación está basada, fundamentalmente, en la duración y el resultado que se obtiene con estas carillas.

Aunque el coste inicial sea más alto, podremos tenerlas de forma casi permanente y con un resultado mucho más estético a largo plazo. En cambio, las de composite son más económicas pero requieren ser remplazadas en menos tiempo.

¿Cómo se colocan las carillas dentales?

En función de si las carillas son de porcelana o de composite, su proceso de colocación es diferente.

Por ejemplo, la colocación de las carillas de composite es más rápida y sencilla que la de las de porcelana. Esto se debe a que, en la mayoría de ocasiones, fabricamos las láminas en nuestra propia clínica dental, añadiendo capas de composite al diente.

Sin embargo, las carillas de porcelana exigen ser fabricadas en el laboratorio. Una vez que éste las envía a la clínica, el odontólogo se las prueba al paciente y, si dicha prueba es satisfactoria, inicia el cementado para adherir la carilla a la pieza dental.

¿Conllevan riesgos o problemas para los dientes?

Hoy en día, podemos decir que, gracias a los avances y a las últimas tecnologías en Odontología Estética, las carillas dentales no dañan los dientes.

Tradicionalmente, las carillas de composite siempre han exigido tallar menos el diente que las de porcelana. Es decir, en algunos casos ni siquiera es necesario realizar ningún tipo de tallado.

Hoy en día, las carillas de porcelana han mejorado mucho y existen dos marcas que son ultrafinas (e.max y Lumineers).

Esto también permite, en muchos casos, colocar la carilla sin desgastar el esmalte, es decir, sin tallar la pieza dental.

Dicho esto, la necesidad de realizar el tallado depende de dos factores: la posición y el color. Si ambos aspectos son adecuados, no será necesario hacerlo.

En cambio, si el diente se encuentra excesivamente adelantado o tiene un color muy amarillo sí que es necesario “tocar” la pieza dental. En estos casos, se llevará a cabo un ligero recontorneado estético.

Sin embargo, este recontorneado estético es tan leve que no requiere anestesia. Y, además, en muchas ocasiones no es siquiera necesario colocar unas carillas provisionales al paciente.

En este punto, conviene resaltar que las carillas provisionales se colocan antes de poner las definitivas en los casos en los que se ha recontorneado el diente y se nota la diferencia entre las piezas que han sido “tocadas” y las que no.

¿Las carillas se pueden blanquear?

No, las carillas dentales no se pueden blanquear. Por ello, antes de colocarse una carilla es necesario asegurarse de que el color es el adecuado.

Esto se consigue mediante las pruebas que realiza el odontólogo al paciente, en las que se determina cuáles son el color, la forma, el tamaño o la posición más adecuados.

Si, por ejemplo, el paciente no está conforme con el color una vez que se ha colocado la carilla en la boca, será necesario retirarla y elaborar una nueva.

Además, a la hora de pensar en el color también es importante tener en cuenta el grosor de la carilla. La mayoría de las carillas que colocamos en nuestra clínica dental son e.max o Lumineers.

Esto quiere decir que tienen un grosor mínimo y que, además, son translúcidas para aportar naturalidad.

Por tanto, si el color de nuestros dientes es amarillo y colocamos la carilla encima, este tono se transparentará y la sonrisa tendrá un aspecto amarillento.

Dado que las carillas tienen un objetivo fundamentalmente estético, será muy conveniente llevar a cabo un blanqueamiento dental antes de la colocación de la carilla. De esta manera, la sonrisa lucirá blanca y brillante.

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¿Es recomendable ponerse carillas?

El tratamiento de carillas dentales ofrece una serie de beneficios que hemos ido desgranando en este artículo.

A grandes rasgos, podemos decir que lo mejor de las carillas es que ofrecen una mejora estética de la sonrisa a corto plazo.

Pero, más concretamente, las carillas son una opción recomendable cuando el paciente cumple los tres supuestos siguientes:

  • No está conforme con el color, el tamaño, la forma o la posición de sus dientes
  • No quiere someterse a un largo tratamiento dental -una ortodoncia-
  • Necesita una solución rápida (un máximo de un mes, aproximadamente)
Las carillas dentales dan un aspecto muy natural a la sonrisa y no conllevan ningún problema o daño para los dientes

Si están contraindicadas para mí, ¿qué alternativas tengo?

Dicho todo lo anterior, hay ocasiones en las que el paciente no puede ponerse carillas por diferentes motivos. En este caso, recomendaremos otro tipo de tratamiento.

Malposiciones muy severas

Hay personas que están interesados en llevar carillas para mejorar su sonrisa pero tienen malposiciones muy severas.

Esto hace que recomendemos al paciente la posibilidad de llevar ortodoncia.

Así podremos obtener unos resultados óptimos y no tendremos que tallar el diente, ya que si colocáramos la carilla tendríamos que limar tanto el diente que lo reduciríamos demasiado.

Mala oclusión

Cuando el paciente muerde borde a borde -los bordes de los dientes de arriba y de los de abajo coinciden- o cuando muerde al revés -los dientes de arriba quedan por detrás de los de abajo- las carillas también pueden estar contraindicadas.

Esto se debe a que existe riesgo de que se rompan. Por eso, en este caso recomendaríamos la colocación de ortodoncia para corregir la mordida y, si se desea después, podríamos iniciar el tratamiento de carillas.

Bruxismo

Aunque en muchas ocasiones el hecho de padecer bruxismo se presente como una contraindicación, lo cierto es que en Ferrus & Bratos tratamos a pacientes que tienen este hábito y llevan carillas.

Lo que sí es necesario en estos casos es que elaboremos una férula de descarga para que la persona duerma con ella y así evitar que pueda romper las carillas.

Higiene deficiente

El no llevar a cabo una buena higiene bucodental no solamente es malo para la salud, sino también para usar carillas, ya que es más fácil que se produzcan inflamaciones en las encías o filtraciones.

Sin embargo, este punto cuenta con el aspecto de que es el más fácil de solucionar de todas las contraindicaciones mencionadas.

De hecho, incluso si crees que las carillas están contraindicadas o pueden resultar un problema para ti, lo más adecuado es que acudas a un dentista especializado en Estética Dental.

De esta manera, podrás saber con certeza cuál es el tratamiento que te recomienda.

Como ya hemos dicho en el caso del bruxismo, en muchas ocasiones las contraindicaciones son relativas y es necesario valorar cada caso de manera individualizada.

¿Cuánto tiempo duran las carillas dentales?

Tal y como hemos avanzado anteriormente, la duración de los diferentes tipos de carillas varía mucho.

Por un lado, lo habitual es que las carillas de porcelana duren entre 10 y 15 años, aunque depende de si el paciente sigue las indicaciones del odontólogo relativas a mantenimiento y cuidados.

Sin embargo, cada vez cobra más peso la idea de que las carillas sean para siempre, ya que existen diversos estudios que afirman que estas carillas pueden llegar a durar entre 25 ó 30 años.

En contraposición, la duración de las carillas de composite es de un máximo de cinco años aproximadamente. Para llegar a este plazo es necesario acudir a revisiones de mantenimiento y que el odontólogo realice el pulido de las carillas.

Además, será más fácil que las carillas duren cinco años en buen estado si el paciente sigue unos buenos hábitos en cuanto a higiene y dieta.

Al ser el composite un material que se tiñe con el tiempo, los alimentos y bebidas con mucha coloración (vino tinto, café, frutos rojos, chocolate negro…) así como el tabaco no ayudan a mantenerlo en buen estado.

Esperamos que esta guía te haya servido para resolver tus dudas acerca de las carillas o saber si es el tratamiento que quieres llevar a cabo.

Aun así, si tienes alguna pregunta estaremos encantados de poder ayudarte.

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