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Odontopediatría

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La boca de los niños tiene una serie de particularidades respecto a la cavidad oral de los adultos y de, incluso, los adolescentes.

Por un lado, las funciones de la boca son, prácticamente, las mismas a cualquier edad: sirve para comer, respirar o hablar.

Por otro, la cavidad oral puede tener unas características diferentes en los primeros años de vida. Y, además, puede ser objeto de distintos trastornos o patologías asociados a la infancia.

Y es que, hasta la edad de 12 años, aproximadamente, la boca de los niños se encuentra en continuo desarrollo.

Este hecho hace que puedan aparecer trastornos o patologías que, sin llegar a ser graves, condicionen la rutina de los niños.

Un ejemplo muy común de ello podría ser el frenillo lingual.

Otras veces, el propio estilo de vida de los niños es el que condiciona sus visitas al dentista.

Por ejemplo, es relativamente frecuente que los niños sufran accidentes jugando o haciendo deporte. Y que, fruto de ello, se golpeen en los dientes, ocasionando una lesión o fractura.

Como consecuencia de ello, es probable que el dentista tenga que recurrir a realizar sobre el diente una reconstrucción con composite.

Por otro lado, la infancia es una de las épocas en las que más caries aparecen. Y es que es universalmente conocido el gusto de los niños por los dulces.

En el caso de que una caries haga acto de presencia en la boca de un niño, el tratamiento para eliminarla pasará por un empaste similar al que se realiza en adultos.

El especialista encargado de diagnosticar y tratar estos problemas -así como otros muchos que aparecen durante la infancia- es el odontopediatra. Es decir, un odontólogo especializado en niños.