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Tengo un diente amarillo, ¿cómo puedo blanquearlo?

Cuando nos fijamos en alguien, la sonrisa –y los dientes– centran gran parte de la atención que depositamos en el rostro. Por ello, su apariencia juega un papel muy importante.

Además de una forma, tamaño y posición indeseados, hay un aspecto estético que preocupa a nuestros pacientes especialmente: el color.

Cuando acuden a nuestra consulta interesados en conseguir unos dientes más blancos, tienen claro que uno de los tratamientos que pueden ayudarles a acabar con este complejo es el blanqueamiento dental.

Sin embargo, lo que muchos desconocen es que además del blanqueamiento externo tradicional que todos conocemos, existe el blanqueamiento interno.

¿Qué es el blanqueamiento dental interno?

El blanqueamiento interno es un tratamiento que se lleva a cabo únicamente en dientes que han sido previamente sometidos a una endodoncia o, lo que es lo mismo, no vitales. Este procedimiento permite devolver el color blanco a piezas dentales que, por diferentes motivos, han sufrido una decoloración.

A grandes rasgos, esta técnica consiste en la aplicación de un producto blanqueador dentro del propio diente. Aunque se puede realizar en cualquier pieza dental endodonciada, se lleva a cabo en el sector anterior sobre todo, por ser el más visible.

Además, una de las principales ventajas de este procedimiento es que es mínimamente invasivo, ya que el proceso blanqueador no lesiona ni merma los dientes.

El color oscuro puede aparecer tras una endodoncia o después de que el diente haya sufrido un traumatismo

¿Por qué tengo un diente amarillo?

Hay distintos motivos por los que una persona se somete a un blanqueamiento interno. Por un lado, la desvitalización del diente puede producirse tras una endodoncia, ya que cuando se “mata el nervio” la pieza dental tiende a cambiar de color con el tiempo.

Además, el oscurecimiento asociado al tratamiento endodóntico también puede deberse a un fallo durante el procedimiento, a que éste se haya realizado de manera incompleta o a la utilización de materiales pigmentantes.

Por otro lado, el color oscuro también puede ser consecuencia de un traumatismo recibido en el diente, que tras el impacto se ha necrosado y ha cambiado su tono.

Los dientes amarillos son un motivo de preocupación para muchas personas, especialmente cuando no saben a qué se debe.

Como acabamos de mencionar, en muchos casos, la decoloración se debe a un golpe recibido hace años -durante la infancia o la adolescencia- y el paciente no es capaz de acordarse.

Sin embargo, te recomiendo que ni te preocupes ni obsesiones con tener unos dientes blancos. Afortunadamente, la Odontología moderna tiene soluciones para prácticamente cualquier necesidad, por lo que esto no es una excepción.

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Diferencias entre blanqueamiento interno y blanqueamiento externo

La diferencia fundamental entre el blanqueamiento dental interno y el externo es que el primero se realiza sobre dientes no vitales y el segundo sobre dientes vitales.

Si lleváramos a cabo un blanqueamiento externo tradicional en un diente no vital, no obtendríamos ningún resultado. Esto se debe a que los factores responsables de las decoloraciones que hemos descrito previamente tienen lugar en la cámara pulpar.

Por este motivo, el proceso blanqueador del diente tiene que llevarse a cabo desde dentro, es decir, desde las estructuras internas de la pieza dental.

Otra de las diferencias entre ambos tratamientos es que el blanqueamiento externo se realiza sobre el conjunto de los dientes, a excepción de los molares, ya que estas últimas piezas dentales son menos visibles.

Por su parte, el interno se practica de manera localizada, en aquellos dientes que han sufrido una decoloración cuyo origen está localizado en la cámara pulpar.

Una vez dicho esto, es necesario aclarar que ambos tratamientos son compatibles y que muchas personas prefieren combinarlos para obtener mejores resultados.

El tratamiento paso a paso

Como ya hemos mencionado anteriormente, el requisito fundamental para poder llevar a cabo un blanqueamiento interno es que el diente haya sido endodonciado.

Además, es imprescindible que dicho procedimiento se haya realizado correctamente, sin ningún fallo que comprometa el tratamiento blanqueador.

Los pasos que llevamos a cabo en nuestra clínica para blanquear un diente son los siguientes:

Diagnóstico y estudio inicial:

En esta primera fase es muy importante determinar el origen de la decoloración y el estado actual del diente. Para ello, nos apoyamos en fotografías y pruebas radiográficas.

Toma de color:

Mediante una guía de colores se registra el tono de los dientes.

Apertura de la cavidad:

Se abre la cavidad pulpar en la que se ha realizado la endodoncia.

Limpieza de la cámara pulpar:

Se retiran los restos de tejido necrótico y materiales pigmentantes para dejar limpio el diente.

Aplicación del gel blanqueador:

Se introduce el producto dentro de la cámara pulpar.

Sellado con un cemento provisional:

Con el sellado se da por finalizada la primera sesión del procedimiento blanqueador del diente. Durante los días siguientes, el gel hará su efecto y pasada una semana el paciente acudirá a revisión.

Revisión:

Retiramos la obturación provisional y el gel blanqueador. Valoramos el color resultante y si todavía no es el deseado, repetimos la aplicación. Si es el que queremos, pasamos al siguiente paso.

Reconstrucción del diente:

Una vez que conseguimos los resultados deseados, reconstruimos el diente y damos por finalizado el tratamiento.

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El número de sesiones a las que se somete el paciente depende de la respuesta del diente al tratamiento. Lo habitual es que con una o dos sesiones se elimine el color amarillo y se consiga el blanco deseado.

Remedios caseros para blanquear los dientes

De la misma manera que no existe ningún remedio casero o natural efectivo para blanquear el conjunto total de la sonrisa, es decir, para sustituir el blanqueamiento externo, tampoco lo existe para aclarar el color de un único diente.

Sabemos que tanto en Internet como en televisión proliferan las ideas y fórmulas “milagro” para conseguir lo que denominan como “dientes perfectos” en unos pocos minutos.

Mi recomendación personal es que tengas cuidado con esto. Es decir, desconfía de todos los remedios caseros y no compres productos blanqueadores.

Puede que los productos vendidos en farmacias y que te puedes aplicar en casa te parezcan confiables, pero lo cierto es son demasiado estándar para lo que tú necesitas.

Por eso, lo más adecuado es que el blanqueamiento dental se realice a medida y sea pautado por un profesional especializado.

Esto adquiere la máxima relevancia cuando la causa del color amarillo de tu diente es una endodoncia o un golpe, en lugar de un oscurecimiento progresivo debido al lógico paso del tiempo y al consumo de determinados alimentos.

Y, en el caso de los blanqueamientos dentales caseros, con más razón te aconsejamos que no los uses.

Mientras que algunos simplemente no tienen ningún efecto a la hora de blanquear tus dientes, hay otros que directamente son muy nocivos para la salud bucal.

Por ejemplo, existen varios remedios caseros para blanquear los dientes especialmente populares: el bicarbonato de sodio, el agua oxigenada y el limón.

Por un lado, el bicarbonato de sodio no ayuda a aclarar los dientes. Además, es un producto muy abrasivo para las encías que puede causar recesión.

Por otro lado, el agua oxigenada puede causar hipersensibilidad, quemaduras y retracción de encías.

Por último, el limón -a pesar de su apariencia natural- es nocivo para los dientes debido a que es muy ácido, por lo que su uso continuado debilita el esmalte.

Una vez que has leído esto, puede que estés pensando que el blanqueamiento interno es el tratamiento adecuado para ti. Si es así, no dudes en solicitar una primera visita en nuestra clínica para que te valoremos.

Afortunadamente, la Odontología ofrece una solución estética, predecible y rápida para que no tengas que volver a preocuparte de ese diente amarillento que afea tu sonrisa.

Y, por supuesto, para que no tengas que recurrir a remedios caseros como el bicarbonato de sodio, el agua oxigenada y el limón, ya que ponen en peligro la salud de tus dientes.

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