El tratamiento de carillas dentales es uno de los más demandados de la especialidad de Odontología Estética.

Este hecho se debe a que las carillas estéticas permiten conseguir grandes mejoras en el aspecto de los dientes en un periodo de tiempo relativamente corto. Es decir, en el plazo máximo de un mes aproximadamente.

Y es que, más concretamente, las carillas permiten cambiar el color, la forma, el tamaño o la posición de los dientes con los que no estamos conformes.

Dentro de las carillas dentales, podemos distinguir dos tipos: las carillas de porcelana y las carillas de composite.

Por un lado, entre las carillas de porcelana destacan dos marcas fundamentalmente: e.max y Lumineers. Dichas marcas son las más conocidas entre el público y, por tanto, las más demandadas por nuestros pacientes.

Las carillas de porcelana, ya sean e.max o Lumineers, presentan una serie de ventajas respecto a las de composite.

Principalmente, estas ventajas se refieren a la duración en el tiempo y a la estética que aportan.

En lo que respecta al tiempo, las carillas de porcelana duran 10 ó 15 años, mientras que las de composite duran un máximo de cinco aproximadamente.

Y, además, hay que tener en cuenta que la porcelana es un material mucho más duro y resistente que el composite.

En lo referente a la estética, la porcelana no pierde ni el color ni el brillo con el paso de los años. Es decir, las carillas se mantienen blancas y no se oscurecen al consumir determinados alimentos con mucha coloración (café, té, vino tinto, chocolate negro, frutos rojos, salsa de soja, curry…) o con el tabaco.

Por otro lado, las carillas de composite, al contar con los dos inconvenientes mencionados, tienen la ventaja de ser más económicas que las de porcelana.

Además de esto, en el caso de rotura, las carillas de composite son más sencillas de reparar que las de porcelana. Es decir, pueden ser reconstruidas en la clínica dental, en lugar de tener que ser enviadas al laboratorio.