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Carillas de porcelana: ¿cuándo están recomendadas?, ¿son mejores que las de composite?

Las carillas son, posiblemente, el tratamiento más personalizable de todos los que se llevan a cabo en la especialidad de Odontología Estética, ya que permiten llevar a cabo un diseño de la sonrisa integral.

Esto se debe a que con las carillas estéticas es posible cambiar el aspecto de los dientes que no sean de nuestro agrado debido a su tamaño, color, forma o posición.

Y, además, permiten hacerlo en un tiempo récord -cuatro semanas aproximadamente- si comparamos este procedimiento con otros tratamientos que requieren meses, como la ortodoncia.

Posiblemente, éste sea el motivo por el que muchos personajes famosos las elijen: su exposición pública no les permite someterse a un tratamiento que comprometa durante mucho tiempo su estética.

Dentro de todas las carillas dentales, distinguimos dos tipos fundamentales: las de porcelana -o cerámica- y las de composite.

Dado que hace unos días publicábamos un extenso artículo sobre las carillas de composite, hoy vamos a darte todos los detalles acerca de qué son las carillas de porcelana, cómo se hacen y si son mejores éstas o las de composite.

De entre todos los tipos de carillas dentales de porcelana, las ultrafinas (e.max y Lumineers) son las que ofrecen mayores ventajas por su naturalidad y resistencia

¿Qué son las carillas de porcelana y para qué sirven?

Las carillas de porcelana son unas finas láminas fabricadas con el citado material que se colocan en la cara externa del diente y tienen como objetivo mejorar su apariencia.

De esta manera, realizan un rejuvenecimiento dental y sirven para modificar aspectos como la forma, el tamaño, la posición o el color de los dientes de una persona.

De esta manera, permiten corregir dientes torcidos, que están desgastados, que presentan una fractura o que se han oscurecido con el paso del tiempo, por citar solamente algunos ejemplos.

Y, además, son muy útiles cuando existen pequeños espacios entre los dientes -diastemas-, ya que consiguen cerrarlos, mejorando el aspecto de la sonrisa.

Dada su función estética, las carillas dentales solamente se colocan en los dientes que son visibles ante los ojos de los demás. De esta manera, se pueden colocar en un solo diente o en varios, tanto inferiores como superiores.

Sin embargo, no es habitual colocar una carilla en un solo diente, ya que es más complejo igualar el color -y la estética en general- con el resto, especialmente si estamos hablando de un incisivo central.

Por el contrario, lo más frecuente es colocar las carillas en cuatro dientes (los incisivos centrales y laterales superiores). Es decir, hasta el canino o colmillo. Esto se hace, precisamente, porque dichas piezas son las más visibles.

¿Cuántos tipos de carillas de porcelana hay?

Dentro de las llamadas carillas de porcelana o cerámicas, podemos distinguir tres tipos principales:

Ultrafinas:

Actualmente, son las mejores que hay en el mercado y, por consiguiente, las que más colocamos entre los pacientes de nuestra clínica dental.

Sus ventajas frente al resto se basan en que son más finas y, a la vez, más resistentes que las demás.

El hecho de que sean más finas ayuda a que no se noten y a que, en muchos casos, puedan colocarse sin tallar el diente. Sin embargo, en el apartado siguiente trataremos en detalle el aspecto del tallado dental.

Por su parte, la resistencia se obtiene debido al material con el que están hechas las carillas: porcelana inyectada. El procedimiento de fabricación es manual, en lugar de industrial, y eso les proporciona mayor resistencia.

Dentro de las carillas ultrafinas distinguimos, a su vez, dos marcas comerciales: e.max y Lumineers.

Las carillas e.max y Lumineers las utilizamos en nuestra clínica ya que son adecuadas para prácticamente cualquier caso. Y, dado que tienen mucho “nombre”, hay pacientes que demandan una de las dos marcas en concreto.

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Zirconio:

Por su parte, las carillas de zirconio se usan en los casos concretos en los que el paciente tiene un perno metálico -pieza que fija un diente debilitado- que no se puede quitar.

El inconveniente principal de estas carillas -fabricadas con porcelana, además de con zirconio- es que son muy gruesas y opacas.

En el caso citado son las más adecuadas para que el perno de metal no se transparente.

Sin embargo, si no estamos ante este caso, es preferible no colocarlas, ya que cuentan con la desventaja de que pierden mucha naturalidad.

Feldespáticas:

Este tipo de carillas cerámicas se utilizaban mucho hace años, pero cada vez se colocan con menos frecuencia. Esto se debe a que su competencia fundamental son las ultrafinas, que además de tener un grosor mucho menor son más resistentes.

¿Es necesario tallar el diente para colocar la carilla?

Los avances en las carillas ultrafinas han hecho que, en algunas ocasiones, sea posible colocarlas sin tallar el diente. Y que, en las que sea necesario tallarlo, sea suficiente con realizar un ligero recontorneado estético.

Dicho recontorneado estético consiste en limar ligeramente el diente en los casos en los que es necesario modificar de manera notable aspectos como el color o la posición.

Dichos aspectos dependen de cada persona, por lo que si quieres saber si en tu caso sería necesario llevar a cabo el tallado del diente, sería imprescindible que te valorara un odontólogo especializado en Estética Dental.

¿Es doloroso el tratamiento?

No, el tratamiento con carillas dentales no duele. Sin embargo, sí que hay determinados pasos en el tratamiento que pueden resultar desagradables.

En esos casos -fundamentalmente durante el cementado o cuando es necesario realizar el tallado dental- se aplica anestesia local.

Pero, además, se puede recurrir a la anestesia local en cualquier momento que provoque incomodidad o dolor a la persona. Por ejemplo, hay ocasiones en las que recurrimos a ésta cuando tomamos impresiones al paciente, ya que para algunas personas éste es un momento muy desagradable.

Con la anestesia local, eliminamos el posible dolor o las molestias que se puedan experimentar.

¿Cómo se hacen las carillas de porcelana?

Al contrario que las carillas de composite, que en muchos casos son fabricadas en la propia clínica dental, las cerámicas se realizan en el laboratorio.

Dado que existen dos marcas principales -e.max y Lumineers- cada una de ellas sigue su propia técnica de elaboración en el laboratorio. Sin embargo, a continuación, vamos a decirte cuáles son los pasos principales.

En cualquiera de los casos, es necesario llevar a cabo un análisis estético -teniendo en cuenta rasgos y mediciones de la cara- para realizar el diseño de la sonrisa.

Además de esto, son indispensables las pruebas y la toma de registros para que el laboratorio realice la fabricación final. Una vez hecho esto, el dentista podrá colocar las carillas a la persona.

Fotografías de la sonrisa:

Mediante las imágenes, no solamente podremos estudiar los parámetros faciales y dentales del paciente. Además, podremos evaluar el resultado y ver el “antes” y el “después” de su sonrisa.

Impresiones convencionales:

Mediante las impresiones convencionales con alginato, se realizan los modelos que servirán para fabricar posteriormente las carillas.

Encerado de diagnóstico:

Se realiza el modelado de cada carilla en cera para probárselas al paciente.

Mock up:

Se prueban las carillas provisionales al paciente para que se haga una idea de cómo van a ser sus dientes definitivos y, si es necesario, realizar ajustes. Además, estas provisionales sirven para que el paciente vaya adaptándose al cambio y sepa si le gusta.

Impresiones finales:

Se vuelven a tomar impresiones una vez que el paciente se ha probado las carillas, y se envían al laboratorio.

Dado que son finales, se realizan con silicona, que es un material mucho más preciso y produce mucha menos distorsión que el alginato.

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Envío de los modelos:

Las últimas impresiones tomadas se mandan al laboratorio para que fabrique las carillas definitivas y se las podamos colocar al paciente.

A continuación, puedes ver el “antes” y el “después” de la sonrisa de un paciente que ha sido tratado con carillas dentales:

¿Cómo se colocan las carillas?

Una vez que el laboratorio nos ha enviado las carillas definitivas, procedemos a su colocación. Dicho proceso cuenta con una serie de pasos:

Prueba de las carillas:

En esta visita, el especialista en Estética Dental retira las carillas provisionales y prueba las definitivas al paciente. Así, ambos valoran el encaje de éstas en la boca.

Es decir, se examinan aspectos como: si hay suficiente espacio entre diente y diente para llevar a cabo una buena higiene; si el color, el tamaño, la forma o la posición son los adecuados; si la oclusión es correcta…

En definitiva, los especialistas valoramos aspectos técnicos y estéticos del tratamiento de carillas, y nos aseguramos de que el paciente quede conforme con el resultado de su sonrisa.

A la hora de probar las carillas, lo que hacemos es pegarlas con un material provisional. Y, posteriormente, cuando ya nos hemos asegurado de que todo está correcto, realizamos el cementado final.

Cementado:

Una vez que se han probado y que son aptas, se procede a la colocación de las carillas.

Para ello, se debe realizar la preparación del diente y la carilla. De esta manera, se conseguirá la adhesión necesaria para que cada carilla pueda ser cementada una a una sobre el esmalte.

Limpieza de la boca:

Cuando ya se ha completado el procedimiento de adhesión, comenzamos a limpiar los residuos que se hayan podido quedar en la boca tras el tratamiento de carillas.

De esta manera, se retiran, por ejemplo, los restos de cemento que hayan quedado tanto en zonas interproximales como oclusales.

¿Qué carillas estéticas son mejores? ¿Porcelana o composite?

En determinados aspectos, la porcelana ofrece ventajas notables respecto a las de composite. Sus pros más importantes serían los siguientes:

  1. Resultado: la porcelana no pierde el color ni el brillo con el tiempo. Las carillas se mantienen blancas y no se oscurecen con el consumo de alimentos con coloración (café, chocolate negro, té, vino tinto, frutos rojos, salsa de soja, curry…) o con el tabaco.
  2. Duración: duran más años, alrededor de 10 ó 15 , frente a los cinco años del composite.
  3. Resistencia: la porcelana es un material mucho más duro, por lo que es menos frecuente que se rompa.
  4. Adhesión: la cerámica ofrece una mejor unión entre la carilla y el esmalte del diente.

Pero, por el contrario, las carillas dentales de porcelana cuentan con una serie de inconvenientes:

  1. Dificultad de reparación: si una carilla se rompe, se tiene que pedir una nueva al laboratorio
  2. Precio: las carillas de composite siempre son más baratas que las de porcelana

Dicho esto, se debe resaltar que cada caso es diferente y requiere ser estudiado de manera individualizada antes de determinar cuál el tratamiento más adecuado.

Sin embargo, podemos decir que, excepto en casos muy concretos -bien porque son muy sencillos o porque estamos ante pacientes menores de 18 años que no han completado su crecimiento- las carillas de porcelana son, en general, las más recomendables.

Esto se debe, fundamentalmente, a las ventajas tan relevantes que acabamos de enumerar en términos de resultados estéticos y durabilidad. A pesar de que son más caras, duran muchos más años en buen estado.

De todas formas, si tienes dudas acerca del tratamiento de carillas dentales, te animamos a que nos preguntes para que las puedas resolver.

Esto lo puedes hacer acudiendo a una primera visita en nuestra clínica o, si lo prefieres, enviando una consulta a través de esta misma página.

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