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Mordida

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La mordida u oclusión de una persona viene determinada por el ajuste de sus dientes superiores con los inferiores.

La mayoría de la población requiere un aparato de ortodoncia para que dicho encaje sea el correcto.

Es decir, en la fase de crecimiento dentario, casi nadie desarrolla una oclusión perfectamente armónica y equilibrada.

Por ello, es altamente recomendable guiar el crecimiento dental de los niños con un tratamiento de ortodoncia interceptiva.

Este tipo de tratamientos tiene como finalidad orientar el desarrollo de la estructura ósea de la boca. Y, de esta manera, contar con una buena base sobre la que vayan erupcionando los dientes.

Sin embargo, sin un adecuado desarrollo dental, la persona llegará a la edad adulta con lo que conocemos con el nombre de “maloclusiones”.

Por maloclusión entendemos cualquier defecto en la mordida que haga que el ajuste de los dientes no sea el óptimo.

Las principales maloclusiones o problemas de mordida son los siguientes:

  • Clase II: se produce cuando el hueso maxilar superior se encuentra notablemente más adelantado que el inferior.

  • Clase III: es lo contrario al caso anterior. Por tanto, el hueso maxilar inferior se encuentra mucho más adelantado que el superior.

  • Sobremordida: tiene lugar cuando los dientes superiores cubren, por lo menos, dos tercios de las piezas dentales inferiores.

  • Mordida abierta: se produce cuando, al cerrar la boca, los dientes superiores no contactan con los inferiores.

  • Mordida cruzada: sucede cuando, al cerrar la boca, algunos de los dientes superiores quedan posicionados por detrás de los inferiores.

A pesar de que todas estas maloclusiones pueden ser corregidas en la edad adulta, lo cierto es que lo más recomendable es abordar los problemas de mordida en la niñez.

Y es que en esta época resulta mucho más sencillo, rápido y económico corregir las maloclusiones, ya que los niños están en crecimiento y sus huesos son muy “moldeables”.

Sin embargo, si la persona llega a la edad adulta con una mordida incorrecta, se corre el riesgo de que un tratamiento de ortodoncia -ya sea con brackets o con alineadores transparentes Invisalign- no sea suficiente para corregir su maloclusión.

Y es que, en muchos casos, será necesario tener que recurrir a la cirugía ortognática -un tratamiento largo, complejo y costoso– para conseguir una mordida adecuada.