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La caries dentales una de las afecciones bucales que se dan con más frecuencia en la sociedad. Aunque se suelen asociar a los niños, lo cierto es que cualquier persona puede padecerlas, sin importar su edad.

Se trata de una afección que puede aparecer en el momento en el que emergen las primeras piezas dentales de leche, con apenas unos meses de vida.

Su aparición está muy ligada a una deficiente higiene diaria, pues la caries está provocada por la acción de los ácidos de la placa bacteriana que no ha sido eliminada con éxito.

En un inicio, la caries empieza perjudicando al esmalte dental hasta que continúa progresando hasta las capas internas del diente: la dentina y, por último, el nervio o pulpa dental.

Dado que la superficie dentaria no se puede volver a regenerar, es imprescindible tratar esta enfermedad mediante un empaste realizado por un dentista.

Identificar una caries resulta relativamente sencillo debido a sus claros síntomas.

Sobre todo, la persona que tiene este tipo de lesiones en un diente experimenta un dolor muy agudo y concentrado cuando se expone ante alimentos muy fríos o calientes.

Además, en un inicio tienen una apariencia amarillenta pero, según avanza, adquiere un tono marrón oscuro.

La mejor forma de prevenir la aparición de caries, tanto en niños como en personas adultas, es extremar la higiene diaria en casa.

No es suficiente con el uso del cepillo, sino que es importante utilizar también seda dental y un enjuague bucal.

El hilo nos asegura que los espacios interdentales quedan libres de restos de comida y bacterias pues, en estas zonas, también pueden acumularse un gran número de agentes patógenos que originan las caries dentales.

Los cepillos interproximales y el irrigador bucal también resultan especialmente indicados para higienizar esta parte de la boca.