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Sea cual sea el refresco que te gusta, es malo para tus dientes

Una lata de refresco de 330 mililitros contiene, entre otros componentes, alrededor de 30 ó 40 gramos de azúcar. Esto equivale a aproximadamente 6 cucharillas. ¿Te parece exagerado o pondrías la misma cantidad de azúcar en tu café o té?

Dicho esto, no importa el color, el sabor o la marca del refresco que consumes. Sea cual sea, no solamente es malo para tu salud general, sino también para tus dientes.

Aunque las diferentes autoridades sanitarias llevan años alertando de los efectos perjudiciales que tienen tanto las bebidas azucaradas como las carbonatadas sobre nuestro organismo, su consumo se encuentra en aumento entre la población.

Y es que, el consumo de refrescos ha pasado de ser un hábito esporádico –que solamente se llevaba a cabo en ocasiones señaladas- a formar parte de la rutina diaria de muchas personas. De hecho, no es algo que afecte a un grupo demográfico concreto.

Si bien hace unos años eran los jóvenes y adolescentes los primeros en caer rendidos ante los encantos de este tipo de bebidas, el aumento también comienza a ser preocupante en niños y adultos.

¿Cómo afectan los refrescos a los dientes?

Por un lado, la ingesta excesiva de refrescos puede complicar o dar lugar a problemas relacionados con nuestra salud general como el sobrepeso, la diabetes o los trastornos cardiovasculares.

Por otro lado, no debemos olvidar que la boca es la puerta de entrada a nuestro organismo de todas aquellas bebidas que consumimos. Por tanto, sus efectos llegan antes que a otras partes del cuerpo.

En lo que respecta a nuestra boca, los refrescos atacan la salud de los dientes de dos maneras: erosionando el esmalte dental y favoreciendo la aparición de caries. Esto se debe fundamentalmente a dos componentes dañinos que se encuentran en estas bebidas: el azúcar y los ácidos.

El consumo excesivo de refrescos provoca la aparición de caries y la erosión del esmalte dental
Erosión del esmalte dental:

Tanto el azúcar como los ácidos dañan el esmalte de los dientes y lo reblandecen. Este debilitamiento propicia la aparición de plaza bacteriana, lo que a su vez es la antesala de la caries.

Aparición de caries:

El debilitamiento y la aparición de placa bacteriana unido a una higiene insuficiente dan lugar a la caries. No se debe olvidar que ésta es una afección muy habitual, ya que es, después del resfriado, el segundo trastorno de salud más común entre la población.

A pesar de su incidencia entre la población, la caries no debe tomarse como un asunto insignificante. Es necesario tratarla para evitar complicaciones mayores. En casos extremos, los efectos perjudiciales del consumo excesivo de refrescos también pueden llegar a producir la pérdida de la pieza dental.

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¿Qué hacer para evitar los efectos negativos?

Aunque lo más conveniente sea eliminar por completo el hábito de consumir bebidas azucaradas y carbonatadas, hay mucha gente que disfruta con el sabor y la sensación que le produce un refresco.

Si éste es tu caso, posiblemente esta solución te parecerá demasiado drástica. Por ello, te damos una serie de consejos para que no tengas que reducir su consumo al 100% y sus efectos sean menos perjudiciales de lo que lo son ahora:

Limita su consumo a determinadas ocasiones:

Sea cual sea el momento en el que te tomas un refresco (en un ambiente social, en casa…) intenta que éste no sea un hábito diario

Prueba bebidas más saludables:

Una buena alternativa para sustituir un refresco es un zumo 100% natural, por ejemplo. Si encuentras uno que te guste puede ser tan apetitoso o refrescante pero mucho más sano. Intenta beber también más agua, especialmente en tu rutina diaria

Enjuágate la boca con agua:

Después de tomar una bebida azucarada o carbonatada, es recomendable que te enjuagues con agua para eliminar, al menos, parte de sus restos

Mantén una buena higiene bucodental:

Aunque se debe prestar atención a la higiene a pesar de no beber refrescos, es importante ser mucho más meticuloso cuando tienes este hábito. Utiliza una pasta dental con flúor, enjuague y seda dental.

Cepíllate bien los dientes pero no lo hagas hasta una hora después de haber bebido para evitar que el cepillado aumente la acción erosiva del ácido en los dientes

Visita a tu dentista al menos una vez al año:

En algunas ocasiones no nos enteramos de que tenemos una caries hasta que ésta se encuentra en una fase muy avanzada. Por eso, te recomendamos que acudas regularmente al odontólogo -al menos una vez al año- para que lleve a cabo una revisión de tu estado de salud bucodental.

De esta manera, podrá destacar la existencia de algún problema o, en el caso de que exista, tratarlo en su fase inicial.

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