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Labio leporino y paladar hendido: ¿cuál es su tratamiento?

De causa diversa, tanto el labio leporino como el paladar hendido son defectos congénitos que pueden afectar al habla o la masticación.

En el presente artículo te hablaremos de ambas anomalías, de cuál es su causa y de los posibles tratamientos que proponen los especialistas para abordar estos casos.

Labio leporino y paladar hendido: anomalías en el crecimiento

Hablamos de paladar hendido o de labio leporino para referirnos a un defecto en el correcto desarrollo de la estructura de los mismos durante los primeros meses de embarazo.

Aquellas personas que padecen estas anomalías en el crecimiento presentan una fisura bien en el labio, en el paladar o en ambos miembros.

Se producen cuando la estructura del labio y del paladar no se cierran de la manera debida. De esta forma, una persona puede padecer uno u otro o, al mismo tiempo, ambos defectos del crecimiento.

Por lo general, afectan en mayor medida a niños que a niñas. Cabe destacar que, aunque en la mayoría de los casos, los niños afectados por labio leporino o paladar hendido no suelen tener ninguna otra deformación congénita, en algunos casos pueden estar asociados a otros síndromes o enfermedades congénitas de carácter hereditario.

Pero, ¿en qué consisten tanto el paladar hendido como el labio leporino y cuáles son los principales síntomas de estas anomalías en el crecimiento?

¿Qué es el paladar hendido?

Estaremos ante un caso de paladar hendido cuando el niño presenta una hendidura en la estructura palatina que alcanza la cavidad nasal.

En algunos casos, esta abertura se extiende también hasta el labio.

El paladar hendido es una afección más discreta que el labio leporino, y su incidencia es más común en personas en cuyas familias hay algún antecedente previo.

¿Qué es el labio leporino?

El labio leporino responde a una anomalía en el desarrollo de la estructura labial. Ésta se corresponde tanto con una fisura de tamaño mínimo en el labio como con una abertura grande que se conecta con la nariz.

En función del grado de anomalía en el desarrollo del labio, los especialistas establecen la siguiente clasificación:

  • Hablaremos de labio leporino unilateral incompleto cuando exista una única hendidura cuyo alcance no llegue a la nariz del paciente.
  • Una fisura en un lado en un único lado del labio que alcanza la nariz se denomina labio leporino unilateral completo.
  • En el caso de que existan dos hendiduras que se extienden hasta la nariz, estaremos ante un caso de labio leporino bilateral completo.

¿Cómo se diagnostican estas anomalías en el desarrollo?

Generalmente, estos defectos en el crecimiento pueden diagnosticarse durante el embarazo mediante la realización de una ecografía de rutina. Por el contrario, el paladar hendido es más difícil de visualizar y, en la mayor parte de los casos, se afirma su afección después de que el niño haya nacido.

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Sin embargo, en algunas ocasiones estas anomalías del desarrollo presentan ciertas dificultades en su diagnóstico incluso cuando la madre ya ha dado a luz. Éste es el caso de aquellos pacientes que presentan una hendidura en el paladar blando, localizado en la parte posterior de la boca, que se encuentre cubierto por la membrana de la misma.

En estos casos, los especialistas sospecharán que se encuentran ante un caso de paladar hendido submucoso cuando el paciente declare síntomas tales como ciertas dificultades a la hora de masticar o tragar, voz nasal o infecciones crónicas de oído.

Pero, ¿qué factores se han establecido como causas de estas deficiencias en el desarrollo?

Causas del labio leporino y el paladar hendido

Como tal, no se conoce una causa certera a la que se achaquen estas anomalías en el desarrollo, pero en general se entiende que es una conjunción de factores genéticos y ambientales.

Existen varios factores que, en caso de que existan, suponen un aumento en la probabilidad de que el niño padezca labio leporino o paladar hendido:

  • Aquellas personas en cuyas familias existe algún antecedente con alguna de estas dos anomalías del desarrollo tienen más posibilidades de padecerlo.
  • Es más frecuente entre la población masculina que en la femenina.
  • Las mujeres obesas o diagnosticadas de diabetes antes del embarazo tienen más posibilidades de que su hijo padezca estas anomalías del desarrollo.
  • Niños que, durante el embarazo, estén expuestos a sustancias tales como el tabaco, el alcohol o ciertos medicamentos -como, por ejemplo, los recomendados para tratar la epilepsia-.

¿Qué complicaciones tiene un niño con labio leporino o paladar hendido?

Los niños que nacen con labio leporino o paladar hendido tienen una consecuencia clara: las derivadas de tener una anomalía estética. Ésta puede afectar a su autoestima y, por lo tanto, a su manera de desarrollar su personalidad y de relacionarse en público.

Pero, además, tienen una serie de complicaciones añadidas tales como:

  • Dificultades a la hora de comer: la hendidura presente en el paladar complica la alimentación de los niños que lo padecen, pues supone un problema en el proceso de succión.
  • Infecciones habituales de oído que, debido a su recurrencia, pueden derivar en una pérdida de audición.
  • Complicaciones en la correcta erupción dental en caso de que la fisura se prolongue a lo largo de la encía.
  • Dificultades en el habla que, en muchas ocasiones, deben ser tratadas con la ayuda de un logopeda.

¿Cuál es el tratamiento idóneo para estas anomalías del desarrollo?

El tratamiento idóneo para los pacientes que sufren estas anomalías del desarrollo es una cirugía a nivel hospitalario para cerrar la hendidura y que el paciente pueda llevar, por tanto, una vida normal.

En el caso de pacientes que presenten labio leporino, la edad idónea para llevar a cabo esta operación es antes de año de edad. Por el contrario, aquellos que padezcan una fisura en el paladar deberán realizarse este tratamiento antes de cumplir los 18 meses.

El procedimiento quirúrgico permitirá al niño abordar su rutina con total normalidad, y erradicará o reducirá las dificultades en el habla y en la masticación, así como los problemas de infecciones en el oído o las complicaciones respiratorias.

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¿Qué otros cuidados debemos tener si nuestro hijo presenta alguna anomalía orofacial?

En primer lugar, la preocupación más extendida es la que se refiere a la nutrición de los pacientes con estas deficiencias en el desarrollo facial.

Los niños con labio leporino, en principio, no tienen ningún problema en cuanto a su alimentación. Sin embargo, la situación es diferente en los niños con paladar hendido pues, en estos casos, pueden encontrar ciertas dificultades en el proceso de succión.

Por este motivo están recomendadas las tomas más cortas y de forma más frecuente, así como el uso de biberones especiales que faciliten este proceso.

Si el niño continúa en el periodo de lactancia, es aconsejable el uso de dispositivos para extraer la leche materna. En caso de que éste no gane el peso adecuado, puede estar recomendado el empleo de suplementos vitamínicos o de leche en polvo para suplir sus necesidades calóricas.

Por último, debes recordar la importancia de mantener a tu hijo erguido para evitar que expulse el alimento por el conducto nasal.

Además, en algunos casos de hendiduras que revistan más complejidad está recomendada la colaboración de otros profesionales tales como logopedas que ayuden al niño a pronunciar correctamente todos los sonidos, así como ortodoncistas que corrijan las posibles malposiciones dentales derivadas de los problemas de erupción.

El hecho de tener una malformación facial puede afectar a la autoestima del niño y, por lo tanto, a su manera de relacionarse con otros niños o de desarrollar su personalidad. Por ello, es de vital importancia que el niño se vea reforzado en casa o, en caso de que sea necesario, acuda a un psicólogo que le ayude a gestionar sus relaciones sociales.

Por todos estos factores, afirmamos que estas cirugías requieren de un enfoque multidisciplinar.

¿Se pueden prevenir estas malformaciones congénitas?

Como hemos comentado anteriormente, existe una serie de factores que aumentan el riesgo de que el niño padezca alguna de las anomalías anteriormente descritas.

De esta manera, podemos citar una serie de prácticas que pueden disminuir los riesgos de tener un hijo que desarrolle alguna malformación genética:

  • Consulta previa con el especialista los posibles efectos secundarios de los medicamentos ingeridos de manera habitual, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas.
  • Evitar la ingesta de alcohol o el hábito del tabaquismo durante el periodo de gestación.
  • En caso de que en la familia de alguno de los dos progenitores exista un antecedente de labio leporino o paladar hendido, es aconsejable acudir a un experto en genética que pueda esclarecer los posibles riesgos de tener un hijo que desarrolle estas malformaciones.

Las malformaciones congénitas tales como el labio leporino o el paladar hendido requieren de un tratamiento quirúrgico para recuperar la plena funcionalidad de los órganos afectados, así como para evitar posibles complicaciones.

En caso de que quieras tener más información acerca del tratamiento requerido para tratar esas malformaciones, te invitamos a ponerte en contacto con nosotros a través del formulario de contacto de nuestra página web, o bien llamando al 91 768 18 12.

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