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6 hábitos que tu hijo adolescente debe tener para cuidar sus dientes

Durante la niñez, es fundamental que los padres eduquen a sus hijos en la importancia de mantener unos buenos cuidados e higiene bucodental.

A edades tan tempranas, estos buenos hábitos se refieren especialmente al cepillado y a la alimentación. Pero, además, es importante que los niños sean familiarizados con el dentista para que no desarrollen fobias que les supongan un verdadero problema en el futuro.

Así, será más fácil que durante la adolescencia -una época llena de cambios en la que la persona comienza a ser más autónoma- los hijos continúen con los buenos hábitos adquiridos en la niñez.

De la misma manera, si los adolescentes son conscientes de la importancia de mantener dichos hábitos, los perpetuarán con el paso de los años, lo que repercutirá positivamente en la sonrisa que tengan en el futuro.

Y es que una cosa está clara: conocer las medidas preventivas para cuidar la salud bucodental y llevarlas a cabo reduce considerablemente la necesidad de someterse a tratamientos invasivos o dolorosos en la edad adulta.

El hecho, a su vez, de evitar tratamientos complejos se traducirá en un importante ahorro de dinero.

Cuidado con los refrescos: se estima que una lata de 330 mililitros contiene alrededor de 6 cucharillas de azúcar

¿Cómo cuidar la salud bucodental en la adolescencia?

Como ya hemos señalado anteriormente, la adolescencia es una etapa clave tanto para continuar con los hábitos inculcados durante la niñez como para adquirir rutinas nuevas que se llevarán a cabo toda la vida.

Por tanto, se recomienda que los padres supervisen los siguientes hábitos de sus hijos:

1. Higiene: cepillarse los dientes al menos dos veces al día

Lo ideal es que el cepillado se haga después de cada comida. Sin embargo, entendemos que cumplir esta rutina no sea tan fácil cuando el adolescente está en el colegio o el instituto.

Si no puede ser después de cada comida, el adolescente debe cepillarse los dientes al menos dos veces al día: por la mañana y por la noche.

Este cepillado debe durar un mínimo de dos minutos y debe acompañarse del uso de una pasta dental con flúor.

De esta manera, se eliminará la placa que tiende a acumularse entre los dientes y que, además, es la causante de la caries.

Además, tras el cepillado siempre se debe utilizar el hilo dental. Con ello, se retirarán todos los restos de alimentos que han quedado entre las piezas dentales y que las cerdas del cepillo no han conseguido eliminar.

Y, por último, recomendamos el uso de enjuague bucal tras el último cepillado del día: antes de irse a la cama.

2. Nutrición: alimentación sana y equilibrada

Si no se les conciencia sobre la importancia de llevar una dieta sana y equilibrada, los adolescentes tenderán a consumir alimentos y bebidas ricos en azúcares que, sin embargo, tienen un escaso contenido nutricional.

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Este es el caso de los caramelos o chucherías y de los refrescos. En el caso de los primeros, se recomienda reducir su ingesta al máximo y sustituirlos por sus variedades sin azúcar.

En el caso de los segundos, contamos con un dato alarmante. Se estima que una lata de refresco de 330 mililitros contiene alrededor de 6 cucharillas de azúcar.

Por tanto, estas bebidas no solamente pueden causar caries. Además, contienen ácidos que dañan y erosionan el esmalte dental.

Al igual que con las chucherías, recomendamos reducir su consumo al máximo. Pero si se quieren tomar de vez en cuando, podemos dar un consejo.

Lo mejor es beber con la pajita para reducir el contacto de la bebida con los dientes y enjuagarse la boca después de beber.

Dicho esto, es importante llevar una alimentación equilibrada en la que abunden las verduras, frutas, la carne o el pescado, que son fuentes naturales de vitaminas y proteínas.

Con todo lo anteriormente mencionado, nos hemos referido a lo perjudicial que puede ser el consumo abusivo de algunos alimentos. Sin embargo, si es malo el exceso, el defecto puede ser aún peor.

Y es que es preocupante el número de adolescentes españoles que padece trastornos de la alimentación como anorexia o bulimia.

De hecho, se estima que en España estas enfermedades afectan a más de 400.000 jóvenes y adolescentes, siendo el público más vulnerable el comprendido entre los 12 y los 25 años.

Por todos es sabido que la anorexia y la bulimia causan estragos en quienes las padecen. A nivel bucodental, pueden producir desgastes, hipersensibilidad, caries, retracción de encías y pérdida de dientes.

A nivel general, estos desórdenes causan daños psicológicos y físicos que pueden llegar a ser irreversibles, como la muerte.

Por tanto, si se sospecha que nuestro hijo puede haber caído, o estar cerca de caer, en alguna estas enfermedades, es necesario ponerlo en conocimiento de profesionales médicos lo antes posible.

3. Ortodoncia: tratar a tiempo y extremar la higiene

Si hay un tratamiento dental que se asocie con la adolescencia, ése es, sin duda, la ortodoncia.

Aunque hoy en día los métodos más estéticos gocen de mucha popularidad (brackets de zafiro, brackets linguales o Invisalign), los adolescentes suelen llevar los tradicionales brackets metálicos.

Su uso es tan frecuente entre los adolescentes ya que los padres son cada vez más conscientes de las consecuencias que se pueden derivar de tener unos dientes apiñados, girados o desplazados.

La mala colocación de los dientes hace que una persona no pueda comer correctamente y que se genere mayor tensión de la debida en los músculos que participan en la masticación.

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Pero, además, unos dientes que no están correctamente alineados provocan dificultades a la hora de cepillarlos, ya que no se puede acceder a todas sus partes con facilidad.

La consecuencia de esta falta de higiene hace que se desarrollen caries o que los dientes sean perdidos precozmente.

Dadas las consecuencias que ocasiona la mala colocación de los dientes, es importante advertir que cuanto antes se paute un tratamiento, más fácil será solucionar el problema al que nos enfrentamos.

Por eso, desde nuestra clínica recomendamos que la primera revisión con el ortodoncista sea a edades tempranas, aproximadamente a los seis años.

4. Prevenir accidentes: protectores bucales

La práctica de deporte forma parte de la vida diaria de los adolescentes. Si, además, éstos practican actividades de contacto como el fútbol o el baloncesto, es aconsejable que se utilice un protector bucal.

Esto es importante tanto si se llevan brackets como si no. De esta manera, se protegerán los dientes y se tratarán de evitar los accidentes bucodentales más frecuentes como las fracturas en los dientes o los cortes en los labios.Protector bucal para deportes de contacto

Este tipo de aparatos solamente deben ser llevados cuando se practique deporte de contacto. Una vez que el adolescente se lo quita, debe limpiarlo y almacenarlo en el recipiente proporcionado expresamente para ello.

Esto contribuirá a mantener el protector bucal en buen estado y a que dure el mayor tiempo posible.

5. Cuidar al máximo la salud general: no fumar

Muchas de las personas que se inician en el tabaquismo lo hacen siendo adolescentes. Y, en esa etapa de su vida, poco saben de las terribles consecuencias que puede tener el tabaco para su salud.

El hábito de fumar puede dar lugar a enfermedades severas, como el cáncer.

Pero, además, el tabaco ocasiona problemas para nuestros dientes. Cuanto más prolongado es el hábito, mayor probabilidad se tiene de que aparezcan manchas, los dientes se vuelvan más amarillos y surja el mal aliento.

6. Visitar al dentista: revisiones y limpiezas

Como norma general, podemos decir que se debe visitar al dentista al menos una vez al año.

Sin embargo, esto varía en función de si el adolescente se está sometiendo a un tratamiento de ortodoncia, por ejemplo. En este caso, las visitas serán más frecuentes.

A través de las revisiones regulares, el dentista podrá realizar un examen de los dientes y encías y pautar la periodicidad de las limpiezas bucodentales. Asimismo, si hubiera algún problema, lo detectaría en fase temprana.

Como ya hemos mencionado anteriormente, la prevención es la mejor arma para luchar contra tratamientos complejos, invasivos y dolorosos.

Por tanto, cuanto más estrictos nos acostumbremos a ser con nuestra salud bucodental siendo jóvenes, menos visitas al dentista tendremos que hacer en el futuro.

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