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Me acabo de poner implantes, ¿cómo puedo evitar la periimplantitis?

Cada día son más personas las que se someten a un tratamiento de implantes dentales. Esto se debe a que, en la actualidad, éste es un procedimiento muy predecible y con un alto índice de éxito.

Por su parte, las garantías que ofrece hoy en día la cirugía se deben a los notables avances que han experimentado en los últimos años las técnicas y la tecnología utilizadas.

Sin embargo, como sucede con cualquier otra intervención, la colocación de implantes dentales no está exenta de riesgos.

Uno de los problemas más comunes que se derivan de la colocación de implantes dentales es la periimplantitis. De hecho, según los datos publicados por la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA), se deduce la importante prevalencia de esta enfermedad.

En el año 2012 se llegó a la conclusión de que en un periodo de 5-10 años tras la cirugía, el 20% de los pacientes podía desarrollar periimplantitis.

Aunque éste sea un dato alarmante, es muy importante destacar que, en muchos casos, la periimplantitis se puede evitar.

Pero, para ello, hay que conocer las causas que la provocan y las precauciones que deben tomarse antes, durante y después de la intervención.

La acumulación de bacterias y de biofilm oral son la primera causa de aparición de periimplantitis

¿Qué es la periimplantitis?

Para comenzar, aclararemos que la periimplantitis es una patología oral que puede tener lugar tras la colocación de implantes dentales.

Ésta se produce debido a la inflamación de los tejidos que rodean los implantes y, si no se trata a tiempo, puede provocar el fracaso del tratamiento.

La periimplantitis forma parte de las conocidas como enfermedades periimplantarias. Mientras que ésta es la más agresiva, la mucositis periimplantaria es la versión más moderada de dichas patologías.

La diferencia entre la mucositis y la periimplantitis es que mientras que la primera solamente afecta a los tejidos blandos, la segunda afecta al hueso que soporta el implante. Si el hueso resulta afectado, tanto el tornillo como el resto de la restauración (corona) pueden caerse.

Una vez mencionada la diferencia entre periimplantitis y mucositis, podemos decir que la periimplantitis equivaldría a la periodontitis.

Mientras que la periimplantitis se produce en los implantes dentales, la periodontitis se origina en los dientes naturales.

Por tanto, la mucositis periimplantaria se podría equiparar a la gingivitis. Al igual que ocurre con esta última, los efectos de la mucositis periimplantaria son reversibles si se tratan a tiempo.

¿Cómo evitar la periimplantitis?

Para evitar la periimplantitis, es fundamental que se cumplan dos condiciones. En primer lugar, el tratamiento de implantes debe ser llevado a cabo por un profesional formado y experimentado.

En segundo lugar, y una vez que contamos con un implantólogo de confianza, es necesario respetar las indicaciones proporcionadas por éste.

Aunque dichas indicaciones deben ser personalizadas en función de cada paciente, en general podemos decir que las personas que llevan implantes tienen que seguir los mismos cuidados que con los dientes naturales. Eso sí, con más exhaustividad si cabe.

Bien es cierto que respetar las siguientes pautas no evita totalmente la aparición de las enfermedades periimplantarias, ya que el riesgo siempre existe.

Sin embargo, respetando las siguientes pautas estaremos haciendo todo lo que está en nuestra mano para evitar la periimplantitis. Y, además, tendremos muchas menos posibilidades de desarrollarla que las personas que no las siguen:

Higiene bucodental:

La causa principal por la que se produce la periimplantitis es la acumulación de sarro alrededor del implante dental.

Y para evitar que esta placa se deposite y adhiera a nuestros dientes y encías, es muy importante llevar a cabo una correcta y exhaustiva higiene bucodental.

De esta manera, eliminaremos todos los restos de alimentos que si no se retiran tras las comidas serán los causantes de la aparición de sarro.

Esta adecuada higiene bucodental pasa por un cuidado cepillado. Una vez que llevamos los implantes -y su posterior restauración- hay que destacar que éstos se comportan igual que los dientes naturales.

Por este motivo, el cepillado debe realizarse con normalidad, es decir, durante dos minutos y después de cada comida. Además de esto, hay que usar seda dental y un enjuague con flúor.

Formación y experiencia del implantólogo:

Como no podía ser de otra manera, la formación y experiencia del cirujano que lleva a cabo la intervención también juegan un papel fundamental.

La colocación del tornillo en el lugar adecuado y la calidad del implante elegido son vitales para conseguir el éxito del tratamiento.

Para que el profesional que realiza el tratamiento te aporte un extra de seguridad y confianza, te recomendamos que elijas un odontólogo especializado en Implantología que se dedique a esta especialidad en exclusiva.

Ésta es una opción mejor que decantarse por un dentista general que ocasionalmente realiza cirugías de implantes.

Valorar la especialización es un buen punto de partida a la hora de decidirse por un profesional o por otro. Si éste se dedica en exclusiva a la implantología, será más probable que tenga mayor experiencia que otros y, por tanto, mayor destreza a la hora de colocar los implantes.

En el caso de los implantólogos que trabajan en nuestra clínica, tanto el doctor Jorge Ferrús como la doctora Georgina Carbajo han cursado el Máster en Periodoncia e Implantes de la Universidad Complutense de Madrid, que tiene una duración de 3 años a tiempo completo (3.450 horas en total).

Ambos, por tanto, ejercen su especialidad en exclusiva y cuentan con gran experiencia en este tipo de cirugías. De hecho, el doctor Ferrús ha colocado en los últimos diez años más de 5.000 implantes.

Si quieres saber más detalles sobre las recomendaciones en las que creemos que debes fijarte, te aconsejamos leer nuestro artículo sobre las razones que debes valorar para elegir un buen implantólogo.

Tabaquismo:

Por su parte, el consumo de tabaco es uno de los factores que los especialistas relacionan en mayor medida con el fracaso de los implantes dentales.

Se sabe que las personas fumadoras tienen un riesgo mayor de desarrollar periimplantitis que las no fumadoras. Además, la pérdida de hueso que pueden experimentar es también mayor respecto a aquellas que no fuman.

En el caso de que el consumo de tabaco cese, el riesgo de complicaciones se reduce hasta el mismo nivel que experimentan los no fumadores.

Sin embargo, no hay consenso entre los especialistas a la hora de determinar el periodo de tiempo necesario para que una persona ex fumadora esté al mismo nivel que una no fumadora.

Revisiones periódicas:

Una vez realizada la cirugía de implantes, es imprescindible acudir a las revisiones pautadas por el cirujano.  Esto es algo que se debe destacar, ya que muchos pacientes no mantienen la constancia necesaria para llevar un correcto seguimiento.

Las revisiones permiten al implantólogo evaluar el estado de los implantes, valorar si el proceso de osteointegración se está llevando a cabo con normalidad y advertir posibles riesgos futuros.

El hecho de no acudir a consulta implica que dichos peligros sean pasados por alto y que las complicaciones sean detectadas en fases avanzadas.

Como en cualquier otra rama de la Medicina, en Odontología, un diagnóstico tardío empeora el pronóstico.

Limpiezas bucodentales profesionales:

Al igual que ocurre con las revisiones, el implantólogo también debe determinar la periodicidad con la que deben llevarse a cabo las higienes bucodentales profesionales.

Las limpiezas bucodentales profesionales sirven para eliminar todos los residuos que se acumulan en nuestros dientes y encías y que el cepillado diario no puede retirar.

Estas limpiezas profesionales, junto con el cepillado en nuestra casa, son fundamentales para tener una buena higiene.

Por tanto, este hábito servirá para descartar que la periimplantitis se produzca por una de las causas principales por las que lo hace: la acumulación de placa bacteriana.

Descartadas las causas que están en nuestra mano, tendremos muchos menos motivos para preocuparnos de que las enfermedades periimplantarias aparezcan tras nuestra cirugía de implantes dentales.

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